La inteligencia del ser humano se refleja entre otros aspectos en solucionar un problema de optimización constante que consiste en reaccionar de la mejor manera posible, frente a los acontecimientos, por adversos que nos puedan parecer.
Siempre queremos ganar, eso es verdad.Cuando vamos tras una meta nos es difícil aceptar que se nos escapa de las manos y en muchas ocasiones, podemos creer que ante un fracaso o ante una negativa, lo mejor es convencernos de que tal vez esa no era la mejor opción. Sin embargo y aunque en los momentos más difíciles de la vida, sentimos que jamás podremos salir de esas situaciones y que sería mejor no tener que pasar sufrimiento, es allí en donde podemos materializar grandes aprendizajes y entender, que jamás las experiencias complicadas son en vano y que son factores de producción que nos aportan aprendizaje y fortalecimiento profesional, emocional y personal.
Es común que en las empresas, las primeras decisiones tomadas por parte de los dueños y los trabajadores en general, no sean óptimas, que el tiempo en que se tarda realizar cada actividad sea más largo del que se esperaría, que los costos de producción sean más altos y el proceso de adaptación al trabajo sea dispendioso. Aun así, en el mediano y largo plazo se observa que si se siente pasión por lo que se hace, sumado al aprendizaje que se adquiere con el tiempo y la especialización en el trabajo, los procesos se vuelvan más sencillos, eficientes y arrojen mejores resultados.
En la vida ocurre igual. Seguramente todos hemos tenido que enfrentar situaciones dolorosas, negativas para obtener un trabajo y hasta rupturas sentimentales.Pensamos en su momento, que jamás podremos salir avante de estas crisis y que son solo el resultado de la mala suerte y la desdicha. Podemos incluso llegar a querer desistir de nuestra empresa y preferir no intentarlo más para evitar sufrir de nuevo en el futuro. Pero la realidad, es que solo de estas situaciones complicadas y de haber sentido en algún momento que sufrir fue en vano y genera ineficiencia, es en donde verdaderamente tenemos los mejores insumos para hacer más óptimas nuestras decisiones y evitar cometer los mismos errores en el futuro y así ahorramos costos sin percibirlo. Nunca un mal momento es una pérdida de tiempo.
Para ser el mejor Gerente, hay que escalar posiciones dentro de la empresa, conocer su funcionamiento, saber cuál es la combinación más efectiva de mano de obra, capital, etc, que tipo de trabajadores se deben contratar para cada labor y en general, cual es la mejor estrategia para reducir los costos. Y así ocurre en las decisiones personales. Solo con el tiempo podemos conocernos mejor a nosotros mismos, saber cuáles son nuestras falencias y mejorarlas, y cómo manejar el dolor y el sufrimiento, que en momentos complicados es inevitable sentir.
¿Se puede minimizar el costo de un fracaso?
Nunca recibir un no por respuesta o sentir que fracasamos en algo, debe ser motivo para cambiar el rumbo, si en verdad estamos convencidos de lo que queremos y de nuestras verdaderas habilidades.
Shakira recibió muchas negativas cuando iniciaba su carrera y hasta la rechazaron para ser parte del coro en el colegio, cuando era niña. A grandes inventores les dijeron que no siguieran desarrollando sus teorías ya que parecían ilógicas y no se esperaba que tuvieran éxito y a muchos deportistas les costó ganar por primera vez en una contienda deportiva. Pete Sampras o Roger Federer no llegaron a ser los número uno del mundo en tenis, tras jugar los primeros partidos.
Por tanto, recibir un no por respuesta, sentir que alguien nos ocasionó un dolor emocional o cometer un error grave en nuestro oficio, debe ser una razón para entender que las cosas en la vida no ocurren por algo, sino para algo. Ese algo, es muy simple: ratificar nuestros objetivos, fortalecer nuestra seguridad y autoestima y aprender a ser mejores en lo que hacemos.
Esta es la conocida “curva de aprendizaje", que solo hace que los costos de sufrir decepciones, sean menores con el paso del tiempo. La inteligencia del ser humano se refleja entre otros aspectos en solucionar un problema de optimización constante que consiste en reaccionar de la mejor manera posible, frente a los acontecimientos, por adversos que nos puedan parecer.
Y así como las empresas mejoran su productividad con el tiempo y esto las puede hacer más fuertes dentro de un sector económico, competir mejor con sus rivales y tener rendimientos crecientes a escala (aumentar la producción por menos del aumento de los costos), los seres humanos debemos aprender y entender, que equivocarse es parte de mejorar nuestra “tecnología” en la vida y nunca deberá ser una restricción que no podamos superar, si en verdad estamos seguros de cuál es nuestra meta para alcanzar la felicidad, en el ámbito que corresponda.
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